 | Nuestra
Historia  Remontándonos
al Paleolítico y el Neolítico podemos afirmar que, según
los descubrimientos efectuados por la arqueología más moderna, existieron
ya pobladores en nuestro término municipal. Incluso se han encontrado restos
de vasos campaniformes pertenecientes al periodo denominado "Edad del Cobre",
lo que demuestra la teoría de que existieron ya en esas épocas asentamientos
en Torrejón de Ardoz. Posteriormente, y ya en época romana, existieron
algunas villas ya que se han encontrado varios indicios arqueológicos que
así lo demuestran..
No
obstante, el verdadero núcleo permanente de pobladores de Torrejón
de Ardoz aparece en la época de la Reconquista, ligado a la necesidad de
poblar los territorios ganados a los musulmanes. Es probable que el nombre de
nuestra ciudad derive de la existencia de una torre o "torreón"
como avanzadilla para defenderse, alrededor de la cual se estableció el
núcleo de población y el término "Ardoz", del arroyo
del mismo nombre que discurre por estas tierras. En
un principio nuestra ciudad era un lugar que dependía de Alcalá
de Henares. Más tarde, desvinculado ya de Alcalá, alcanzó
la categoría de villa, denominación que aun conserva. Nuestros
Obras y Monumentos Iglesia
de San Juan Evangelista Está ubicada en la Plaza Mayor y se construyó
a partir del siglo XVI. Al principio, fue una iglesia más pequeña,
con dos capillas y dos naves. Durante esta época se enterraban a los muertos
en la iglesia. A partir de 1784 se comenzaron las obras de ampliación para
quedar la iglesia tal y como la conocemos hoy en día: de planta basilical,
con tres naves y una cúpula. "El martirio de San Juan Evangelista"
cuadro del famoso pintor Claudio Coello, pintado en 1.675, se encuentra en nuestra
Iglesia. Este cuadro posee un incalculable valor artístico.
La
Casa Grande fué fundada en el Siglo XVI por la Emperatriz María
de Austria, hermana de Felipe II, quien encomendó a la Compañía
de Jesús la explotación y administración de aquella real
y maravillosa hacienda de más de 2.000 hectáreas: sería la
Granja que abasteciera a la Casa Imperial de vino, queso, aceite, miel, etc..
Los padres Jesuitas, hábiles arquitectos, fabricaban ladrillos, tejas y
tinajas que iban destinados a las grandes obras que en Madrid y sus alrededores
se estaban construyendo. En 1767, por una Orden de Carlos III, los miembros de
la Compañía de Jesús fueron expulsados de España.
Y, como consecuencia, abandonaron La Casa Grande. En 1780 fue adquirida en Subasta
Pública por Don Juan de Aguirre, que la engalanó con tanto esplendor
que fue digna de albergar al entonces Príncipe de Asturias Carlos IV-,
cuando acudía a Torrejón para cazar avutardas y perdigones.
En 1805, compra la propiedad en Pública y Judicial Subasta Don Alfonso
Pignatelli de Aragón, Conde de Fuentes, que la ocupa por un efímero
tiempo, ya que durante el reinado de Fernando VII retorna a la Compañía
de Jesús. Pero, por una Real Orden del 19 de Noviembre de 1.833, retorna
nuevamente a la familia Pignatelli de Aragón.
En 1902 es adquirida por el economista y Director de La Casa de la Moneda durante
25 años, Don José Rodríguez Sedano, quien la convirtió
en la mejor explotación agrícola y ganadera de la Meseta Castellana,
por lo que el gobierno concedió a La Casa Grande la denominación
de "Granja Modelo". En 1936, durante nuestra Guerra Civil, La Casa Grande,
fue parcialmente destruida y vendida en 1940 a una empresa agropecuaria. Con
estos nuevos propietarios comenzó un rápido deterioro, que continuó
al ser en parte Casa Cuartel de la Guardia Civil. Los actuales comedores eran
usados como vaquerías, caballerizas, así como el resto de sus dependencias
en graneros, almacén de frutas, herrería, etc. En Julio de 1973
es declarada en ruinas. La benemérita y el resto de sus inquilinos tienen
que desalojarla. El 4 de Septiembre el edificio es adquirido por el industrial
Cordobés (de Baena) Don Rafael Onieva Ariza, quien comenzó la apasionante
reconstrucción de La Casa Grande, de iniciativa privada, sin subvenciones
ni créditos oficiales, y (por lo contrario) cargada de gastos e impuestos.
 El
Castillo de Aldovea. Esta casa-palacio del año 1598 es una de las joyas
escondidas de la ribera del Henares. Aunque de propiedad privada, se trata de
uno de los ejemplos más significativos de lo que fueron los palacios urbanos
madrileños del siglo XVII. Conserva su típica estructura de castillo
medieval, con cuatro torres cerrando un gran patio central. Aunque como podemos
observar esta situado en el término de San Fernando de Henares, guarda
una estrecha relación con Torrejón. Perteneció al Arzobispado
de Toledo y es una casa de campo en medio del soto del mismo nombre. Pasó
a manos de la Corona con la desamortización de Godoy en 1802 y más
tarde, en 1869, salió a subasta. Alrededor de éste edificio se formó
el Barrio del Castillo, con la gente que trabajaba en las tierras del soto.
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